Para un cuarteto, lo que suele funcionar de maravilla es un total de 90 minutos, ya sea en un único bloque o dividido en 2 pases de 45 minutos con un descanso corto entre ellos. Esta estructura ayuda a mantener la intensidad y el buen rollo sin saturar al público ni al grupo.
La duración puede variar según el tipo de evento: en bodas o fiestas con pausas (como la cena), los dos pases permiten adaptarse mejor a la programación; en eventos más íntimos o cócteles, se pueden elegir sets más cortos, entre 60 y 90 minutos, para que la música acompañe sin agobiar.
Si quieres profundizar en cómo gestionar los tiempos y la energía en tus eventos, échale un vistazo a la página sobre duración y explora también el recurso sobre energía. ¡Así tendrás la fiesta perfecta sin perder ni un ápice de ritmo!
